jueves, 17 de enero de 2013
Memorias del coronel
Llevaba consigo las historias de batalla vencidas, colgadas en forma de una pequeña medalla de honor.
Habían pasado una década desde el último grito de combate que el coronel dio en el fuerte de Santa Sofía.
Desde joven se esmeró por resguardar su tierra, y la defendió con el fervor que se defiende la vida misa.
Nunca cuestionó a su patria ni a sus enemigos.
Hoy cansado, lo único que encuentra sus viejos días de gloria, está en esta pequeña medalla dorada.
Jamás pensó como tantas trincheras, tantos campos, y tantos caminos, podía caber dentro de de un pedazo de metal fundido.
Tenía consigo no más de tres balas y el peso de conciencia de una vida.
Contuvo el aliento y se preparó para dar su última orden.
Al dar las diez, dejó caer la medalla y disparó donde más le dolía.
En la memoria.
domingo, 6 de enero de 2013
Galante de piel de mármol
Entra fugaz al zaguán sombrío,
estela de luz fragmentada por el agua.
vivaz,
serena,
Se disipan las voces al silencio,
miradas como bisturí atraviesan la sala
y la recorren de pies a cabeza,
como queriendo quedarse un pedacito de su tiempo.
Haciendo caso omiso,
ella camina despacio.
Se pasea por el pasillo y por la mirada ingenua de los ahí presentes.
De los que miran y suspiran,
y se preguntan ¿quién es esta mujer de pelo negro y mirada tajante?
¿Quién es?
No saben quién es,
y sin embargo es ya tan de ellos y tan de todos,
que no apartan la mirada.
No quieren perderse un segundo de esta suntuosa inquietud,
de esta incertidumbre que los ata de marionetas a las cuerdas de la extraña de ojos callados.
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