Tibios,
Con ese suave ahogo al respirar de un aire casi impenetrable,
Juegan sumisos del momento
y se pierden en la perfecta coyuntura.
Se miran,
Fieles de un temor que no alarma,
Ignorando de cualquier detalle
que convoque a perderse de este instante.
Sin hacer uso de palabras se toman,
y juran no olvidarse ni extraviar este momento tan suyo,
que hasta el viento que recorre la habitación
se siente ajeno.
Al final,
Todo termina en un solaz de miradas
y en un recuerdo que supone no olvidar.