Dudosos,
Bailan descalzos sobre el piso de madera del salón abandonado.
Sus miradas se interrumpen y se cruzan
como buscando descifrar una cadencia perdida en sus pupilas dilatadas,
y ese ritmo confuso entre roces retraídos y caricias discretas.
Confiados de una duda que no alberga titubeos,
se abrazan,
y dejan que el momento los envuelva y caigan presos,
de este juego de vals.
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